A las 3:45 de la tarde asoma un leve sol por la ventana. Sus rayos de luz surcan el camino y frajelan mi cara.
No sabes como te extraño. Y de verdad no lo sabes, por que no existe forma de que sepas quien escribe todo esto.
Ahora no me interesa mucho lo deseable de tu cuerpo, sabes. La verdad que ahora, te necesito como compañera, te quiero para que compartas tu vida a mi lado.
Pero me pregunto, por que estos sentimientos tienen que manifestarse cuando la tengo lejos. O sea ¿que me pasa?. Me dan ganas de ir a buscarte. Pero mi maldito orgullo...
Me prometi que si sucedia lo que ayer sucedio, no te buscaria. Esperaria que las pocas cosas bonitas que dijiste, y las que hiciste tambien, cuando intentabas reparar el daño, ayer, se atreva a hacerlo una vez mas. No te pido mucho, ¿verdad?.
Ven, solo busca a la persona que tu sientes que necesitas y vuelve a decirle todas esas cosas que salieron de tus labios, cuando senti que llorabas de verdad. No lo llames capricho, por favor, que suena muy feo para esta linda historia. Llamalo la primera prueba de amor que te pido.
Sabes, si algun jilguero pudiese decirle al oido que eso es lo que anhelo. Seria tan feliz que lo escucharas. Pero me doldria, aun mas, que sabiendolo no lo hagas.
Puta madre como duele aqui dentro. Los ojos me arden y las mejillas le permiten hacer caminos con algunas de sus lagrimas.
No es justo.